RACING POSITIVO PARA SIEMPRE

Por la fecha 19 de la Superliga la Academia ganó un clásico épico por 1 a 0 con dos jugadores menos. Fiesta absoluta.

Luego de un recibimiento emocionante, Racing empezó con todo el envalentonamiento para intentar cambiar la pobre imagen de los primeros partidos de Beccacece al mando. Con el liderazgo del Licha López el equipo acechó al rival desde el inicio, y un tiro libre de Rojas despejado por Campaña fue el primer aviso.

Entrando a la mitad del primer tiempo, la Academia se consolidó en el campo rival y Montoya estalló un tiro en el travesaño. Al toque lo tuvo Licha pero el remate se fue desviado.

Pero casi sobre el final, cuando auguraba el gol local, empezó la hecatombe: Cecilio Dominguez se fue solo y Arias tocó la pelota con la mano fuera del área. Roja directa y uno menos.

¿Qué podría ser peor? Sí, claro. Tan solo trece segundos del complemento y Sigali salta a cabecear con el codo levantado. Lousteau mostró la roja una vez sin miramientos. Todo el periodo a jugar con dos hombres menos, y contra Independiente.

Cambios en Racing para reorganizar la defensa, cambios (tardíos tal vez) en la visita para buscar tener más presencia ofensiva. Licha cansado dejando el lugar a Cvitanich. Todo estaba listo para sucumbir. Pero el Rojo mostró una falta de creatividad absoluta, bien lejos de lo que fue su goleada ante Central y no supo por dónde entrar. Y además, Javier García respondió siempre.

Para consolidar que Racing dejó definitivamente de ser ese de la mala suerte y las malas vibras de los ’70, ’80, ’90 y hasta los dos mil pese al título de Mostaza, llegó lo que nadie pensaba: el milagro. O tal vez sí, porque si algo le volvió a la Academia en los últimos años, es la esperanza de creerse lo que es. Un grande. Ese Racing Positivo que todos queremos y necesitamos. 41 minutos, Cvitanich la aguanta por la derecha, rebota en Montoya, vuelve al delantero que manda el centro, Miranda la deja pasar, el chileno Diaz se enfrenta al arco, toca sutilmente con la derecha y todo el Cilindro es un descontrol. La buena Avellaneda es una fiesta celeste y blanca. El grito de gol es unánime.

Los eternos minutos de descuento sirvieron para sufrir y para que el juez expulse a dos jugadores del Rojo que ya estaban descontrolados, y así terminar el partido 9 vs. 9. Racing le ganó a Independiente 1 a 0 un clásico tan increíble como inolvidable. 

“Este partido lo tendría que haber relatado Homero para La Ilíada y La Odisea”, grita uno en el Presidente Perón que es una fiesta interminable. Un clásico que sirve para que nos entre en la cabeza de una buena vez, que somos todo esto y mucho más. Y que tenemos que siempre mirar para adelante, alentar y ser positivos. Basta de malas ondas en las redes y desde el anonimato. Los que quieran seguir con amarguras, quejas, reproches, mejor tíñanse de rojo y crucen de vereda.

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