LA MISMA HISTORIA

Boca sacó toda su chapa copera y Racing quedó afuera de la Copa Libertadores siendo superado en juego, táctica y actitud.

Ya de entrada, en los primeros minutos, se vislumbró que la noche iba a ser larga y difícil. Todo fue para el local, con juego, con sus extremos bien abiertos, sus mediapuntas cerrándose a la perfeccion y el mediocampo ganando constantemente. Racing se plantó para hacer lo mismo que en la ida pero no lo logró en ningún momento. Russo no iba a caer en la trampa por segunda vez consecutiva. Y si en Avellaneda Beccacece ganó el juego del banco por goleada, esta vez lo perdió de la misma forma, o mejor dicho, peor.

Todo para Boca que se fue al entretiempo ganando solo por 1 a 0 porque Arias no paró de tapar mano a manos de todos los colores. Los defensores no cazaban una, los mediocampistas menos, los delanteros sin chances. Los rebotes caían siempre a las medias azul y amarillas. Y así marcó Salvio de cabeza tras una carambola adentro del área. Apenas una apilada de Fabricio Dominguez para que Melgarejo tire desviado fue lo que hizo Racing.

El segundo tiempo el DT de la visita metió dos cambios, Cvitanich y Solari por Fértoli y un apagadísimo Rojas. La cosa empezó más pareja pero a los diez minutos volvieron las tapadas fenomenales de Arias hasta que Lisandro cometió el penal, Villa (ese que juega pese a denuncias por violencia de género) convirtió y el partido se terminó.

Boca planchó el juego y Racing no hizo absolutamente nada para descontar. Ni juego, ni táctica, ni actitud. Una apatía que nos hizo acordar a los peores momentos de la otra copa en la que nos dejó afuera River. Como para corroborar que los de Núñez no eran nuestros fantasmas sino la Copa Libertadores en sí. Ya son varios años para seguir con aquello de “hay que sumar partidos para pelear por algo en América”. Ya no sirve más ese cuento.

Ahora empezarán de nuevo las dudas, las discusiones, la búsqueda de razones, los problemas, las fallas, las mismas discusiones de siempre. El ciclo volverá a empezar y seguiremos de nuevo, como si estuviéramos en un loop constante de ilusión y decepción. Antes era en el torneo local, ahora en el continental. Siempre vamos a querer más y siempre nos vamos a golpear. De esto se trata el fútbol, ¿no? Mientras tanto los poderosos mediáticos y económicos están contentos, masturbándose por la posibilidad de un nuevo Boca-River a la vuelta de la esquina.

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